LLa salud, en la comprensión adventista, no es un asunto separado de la fe. El cuerpo no es un envase del alma: es parte de la persona que Dios creó y quiere restaurar.
Los ocho
- Agua. Dentro y fuera del cuerpo.
- Aire puro. Ventilar la casa cuesta un minuto al día.
- Luz solar. Con moderación, y a las horas prudentes.
- Descanso. No sólo dormir: también parar.
- Ejercicio. El que se sostiene en el tiempo, no el más intenso.
- Alimentación. Sencilla, variada y a horas regulares.
- Temperancia. Prescindir de lo dañino y moderar lo bueno.
- Confianza en Dios. La ansiedad enferma; la fe sostiene.
Ninguno de los ocho es un descubrimiento reciente ni requiere dinero. Lo difícil no es conocerlos: es sostenerlos.
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