««He orado y no pasa nada.» Es una de las frases más honestas que se escuchan en una conversación pastoral, y merece algo mejor que una respuesta de manual.
Tres cosas que conviene distinguir
Una petición no concedida no es lo mismo que una oración no escuchada. Y una respuesta demorada no es una negativa.
Pablo pidió tres veces que le fuera quitado su «aguijón». La respuesta que recibió no fue la que pedía, y sin embargo la registró como respuesta.
Mientras tanto
Seguir orando cuando no se siente nada es, en sí mismo, un acto de fe. No es terquedad: es la decisión de seguir hablando con alguien en quien se confía.
